
sábado, 23 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
El hombre del paraguas tiene barba o bigote...
domingo, 10 de abril de 2011
El último verso
"Esto que ves aquí no es. Alguien te oculta una pieza. Es el fragmento que da el dentido", se escucha en la voz de Coral Bracho. Por muchos fragmentos que intentemos recomponer, nunca se podrán materializar el sentido de todos estos días tan cósmicos, tan poéticos, en un acto. Coral nos devuelve algunos retazos de ella, de los caballos del caos, de su polvo de estrellas, del agua de medusas... Y "que caiga esa lluvia fina (...) que caiga sobre los muros, que los vaya borrando". A esas alturas, a Córdoba le quedan pocos excelsos muros, así, a lo gongorino, que no estén cubiertos de poesía.
Después pasábamos a las fábricas de máquinas desaparecidas, sin obreros, donde sólo quedaba una silla, la de Charles Simic, a cuyos poemas ponía voz en español Carlos Pardo a través de las traducciones de Martín López Vega. "Está tan oscuro que el fin del mundo debe de andar cerca", escuchamos. No tanto el fin del mundo pero... "Es que hay cosas en el mundo definitivamente indefensas" ¿Es la poesía una de ellas? De serlo, seguro que Cosmopoética se ha encargado de darle un poco más de valentía. "Queridos espectros, no me creo que estéis aquí". Sí, allí permanecíamos, atentos, ansiosos en parte.
Para Pilar Paz Pasamar, la poesía es ese sexto sentido que completa a los otros cinco. Es risueña, cariñosa, una mujer del sur, cálida, que celebra los encuentros con los amigos, que rinde homenaje a Góngora y a Córdoba, ciudad a la que tantos versos ha dedicado. Antes de comenzar con su lectura de poemas, pedía un aplauso para José Manuel Caballero Bonald: "Este senor se merece un aplauso porque yo le voy a dar un abrazo ahora mismo". Ella, que es una niña de posguerra, nos advierte que "al mar pequeño se va cantando".
Cees Nooteboom considera que cuando se lee poesía, no hay idioma en la que ésta no suene bien. Lo habíamos comprobado a lo largo de estos días. Él simplemente iba a aportar su pequeño trocito con versos en holandés. "Dios habla en holandés", bromea acerca de su poema "La primera foto de Dios". "La retórica del agua estalla sobre el dogma de piedras (...) Sólo el poeta sabe cómo acaba", concluía.
Finalmente llegaba el turno de José Manuel Caballero Bonald, invitado por primera vez a Cosmopoética. Marta Jiménez lo indicaba y le daba la bienvenida con un "ésta es su casa". Él comenzaba su intervención señalando que se iba a limitar simplemente a leer sus poemas, sin explicar nada acerca de ellos, para aprovechar el tiempo de que disponía, porque "no sé si es mejor pero es preferible". Todos cazamos el dardo al viento, "cosas así de simples y de soberbias", que podríamos decir recurriendo a uno de sus versos. Tras unos cuantos poemas, "una sombra cruzándose en la noche con mi sombra", y los aplausos.
Antes de que el último reducto cósmico y primaveral se disolviera, el alcade de la ciudad, Andrés Ocaña, dirigía a los allí congregados unas palabras. Hacía alusión a la estrecha relación entre Córdoba y la poesía y, lo más importante, daba las gracias y la enhorabuena a los 54 autores de 17 países diferentes que habían formado parte del cartel de Cosmopoética, a la organización, por su profesionalidad y su cariño -palabras muy acertadas- y a la ciudadanía cordobesa.
Abrazos, intercambios de miradas, choques de manos y guiños se sucedieron durante su intervención, porque tan sólo había dos reacciones posibles ante la inminente clausura: la de los que valoraban el éxito del festival, que alcanzaba entonces su punto culmen, y la de aquellos que lo veían desde dentro, que habían estado trabajando a pie de acto, aun antes de que los distintos proyectos tomaran forma, aquellos que habían sido Cosmopoética día a día. Por la cabeza de todos estos últimos pasó algo así como '¡lo hemos conseguido!', salpicado una intuida nostalgia por su ausencia.
Aplaudimos todos. Todos celebrábamos una edición más de Cosmopoética. El hombre del paraguas se abrochaba la gabardina.
El penúltimo asalto del hombre del paraguas
Joaquin Pérez Azaústre, que todavía conserva en los labios el sabor del Premio de Poesía de la Fundación Loewe, comenzaba su intervención agradeciendo la "asistencia heróica con este calor". "Aún es pronto para volver a casa", dice Joaquín en Las Ollerías, pero el recorrido por la memoria que emprende en el libro y que, de alguna forma, perfilaba escuetamente en su lectura, después de pasar por "La casa azul", confluía en "El Puente Romano", que dedicaba a Pilar Paz Pasamar, por su cariño a los poetas cordobeses.
A Fatena al-Gurra, le hacían ya fotos antes de comenzar la lectura y sentarse a la mesa. Ella sonreía y confesaba "I feel like a movie star". Fatena es preciosa. Probablemente lleva siendo preciosa desde que naciera en Gaza hace 35 años, porque tiene un brillo especial en los ojos que es ya de por sí, sin necesidad de palabras, pura poesía, sensualidad. Si cierra los ojos, hay un eclipse de sol hasta que vuelva a abrirlos, podríamos decir acerca de ella ,parafraseando algunos de sus versos. Tras agradecerle de manera muy emotiva a Elena Medel su ayuda y cariño, pedía una minuto de silencio para todas las víctimas del mundo arabe. A ellos quería dedicarles sus poemas. La lectura de Fatena, más que lectura, suponía una interpretación del poema a través de la fuerza del rostro. Blanca Andreu, que se ocupaba de la lectura de los poemas en castellano, adelantaba ya, antes de acometer su labor, que era imposible aportar más matices de los que ya lanzaba Fatena con su voz. Su canto terminaba en un susurro.
Con valter ugo mãe pasábamos al portugués. Un poeta polifacético nos relevaba la complejidad de lo sencillo con una poesía intimista, que para hablar del amor o de la ausencia del mismo recurre a elementos cotidianos. Escuchamos hablar de la estrechez del amor de una forma muy natural: "decidimos comernos el amor, porque el hambre era mucha y el amor un desperdicio" o algo así como una prescripción médica: "Comerse el amor proporciona salud, pensamos". Al llegar al poema titulado "Gordo y calvo", el público se rió y se giró inmediatamente para mirarlo. Pero no. No era gordo. Calvo sí (o casi). Él mismo se invoca dentro del poema de la siguiente forma: "Eres un tipo raro, valter ugo". Sin embargo, lo que desató mayores carcajadas fue la instituida como "la máquina de hacer españoles, la máquina que transformase españoles en portugueses".
Blanca Andreu personificaba la elegancia de la voz de una mujer que comenzó siendo una gran joven poeta pronto y que ahora disfruta del poso de la quietud. "Así somos nosotros (...) como ángeles, como campanas junto a la piel del cielo", dice en uno de sus poema acerca de los poetas. "En sus ojos la creacion lee sus derechos", se lee en uno de sus poemas. Sí, en los de Blanca.
Francisco Carrasco nos presentaba a un Fabián Casas que distaba mucho de como nos lo presentaban en la Biblioteca Municipal central el pasado viernes. Ésta, con un carácter más celebrativo, remontaba la comicidad demoledora de la del viernes. Sin embargo, Fabián Casas se apresuraba a asegurar que él es un "depresivo demoledor". Muy conteto por la experiencia de estos días, daba las gracias a sus compañeros, a la organización y hacía mención al look enviadiable, modernísimo, de Fruela Fernández, Carlos Pardo y Curro Bernier. También a Arturo, de la organización, que se parece a Brad Pitt, y a las chicas lindiíimas."¿Alguien dudaría entonces de que yo también soy el genio feliz de esta familia?", pregunta en alguno de sus poemas. Por nuestra parte, nadie lo duda.
Después de la lectura, llegó el momento de asimilar el hecho de que algunos compañeros, poetas, se marchaban ya, a primera hora de la tarde o de inmediato. Comenzaron a verse las primeras despedidas, los primeros abrazos e intercambios de direcciones de correo electrónico y números de teléfono. Pero al hombre del paraguas aun le quedaba el último asalto y las horas estaban contadas...
En la playa de Pauline

Entre otras, pudimos escuchar eso "Menuda torpeza y van tres, lo peor de esta vez es que me he enamorado. Y resulta que el tipo es un pez, concretando me ha dicho que es un cetáceo y ya ves..." El público celebraba la elección del repertorio. Fueron alternando canciones de sus primeros discos con las del último, 'Física del equipaje'. A lo largo de la actuación humo risas, bromas... Se colaron anécdotas y algún que otro despiste en cuanto a la canción que tocaba interpretar. Ellas confesaron que se les había hecho cortísimo, porque estaban muy a gusto.
Poco más de una hora para que un corazón redondo que rueda y rueda y se escurre y cae al suelo, como dice su canción, fuera recorriendo los ojos de los asistentes para, al final, recomponerles un poco por dentro, porque las hermanas Álvarez son candor, ternura encima del escenario.
Llegó el final del concierto y se despidieron deseando regresar pronto a Córdoba, "cuando ya seais Capital Cultural Europea", precisaron, y el público estalló en aplausos. Se retiraron del escenario y volvieron a aparecer para regalarnos un par de temas más: 'Mis muñecas', la canción que decidieron ceder en su día a 'Nosoträsh', y 'Coplas de un iconoclasta enamorado'. Con ésta última querían rendir homenaje al grupo 'Vainica Doble'. Aplausos, más aplausos y un público arremolinado a la salida para hacerse con unas chapitas del disco terminaban de componer la instantánea de esta irrupción de playa en medio de Córdoba.
A la playa de Pauline uno no acude a naufragar, sino a abandonarse.
Cerrando el paraguas...
La reivindicación de la voz

"Un día grande que tiene que ser abierto por el más grande", se comentaba acerca del hecho de la presencia de Pablo García Baena ('Su Majestad don Pablo García Baena,' según La Bella Varsovia) para rendir homenaje a Juan Bernier desde la pasión y el rigor. Para ello, se reunían en la mesa Pedro Ruiz, Daniel García Florindo y Juan Antonio Bernier. Con la edición de la 'Poesía completa' de Juan Bernier se recupera ese legado literario, esa 'memoria poética'. Se trata de una poesía que hace al hombre y descubre su intimidad, que resulta hoy increíblemente moderna y nos ofrece la oportunidad de devolver a Bernier su discurso más exacto. Por otra parte, Juan Antonio Bernier precisaba que la literatura española estaba de enhorabuena con la publicación del 'Diario de Juan Bernier', donde "quien habla es Juan" buscando en la escritura el (re)conocimiento del yo. "Yo quiero más a mi tío después de leer el Diario", sentencia Juan Antonio, y considera que también los lectores querrán más a su tío después de su lectura.


De Rey Heredia pasábamos a recorrer unas cuantas calles más para llegar hasta la Fundación Antonio Gala. Es todo un clásico de Cosmopoética que los poetas del cosmos asalten la Fundación para también hacerla suya. José María Gala nos daba brevemente la bienvenida a la Fundación para ceder después la palabra a los distintos autores. Comenzaba María Rosal. Con ella, la esperanza se transformaba en la vía para romper con la miseria moral. Esta cordobesa, a la que le gusta cambiar de tono para ver la realidad desde distintas perspectivas, terminaba su intervención con un par de poemas de tono irónico. Con Marcelo Uribe llegó la pintura y los recuerdos de un álbum familiar muy peculiar. Su intervención fue breve, porque Marcelo sabe que la fuerza reside en el instante ("vio como la guerra vino y se fue", no hace falta decir más para desgarrar cuerpos). Con el poema 'Última función' cedía el turno de palabra a Lêdo Ivo, que dejó un tanto sorprendido a Juan Carlos Mestre al anunciarle sin previo aviso, allí, justo en escena, que sería él el que recitara sus poemas en español. Su poesía nos dejó a todos absortos por ser sumamente precisa, pues "la verdad no puede ser dicha". La patria de Lêdo Ivo no se encuentra en ningún idioma, ya que "ninguna lengua puede ser patria" sino se trata ésta de una "patria sin lengua y sin palabras", que nos devuelve a la tierra.

Una lectura ligera
En un espacio cargado de historia, con grandes nombres poéticos a sus espaldas, como es la Posada del Potro, el público se arremolinaba, se colocaba por las esquinas, en el piso superior, esquivando el sol. Si uno conseguía hacerse con un huequito, se daba cuenta de que pronto desaparecía el calor y un aire fresco se colaba por entre las piernas hasta rozar los brazos.
A una presentación exquisita, precisa a la par que emotiva, a cargo de Bernardo Ríos le sucedía la voz de Matilde Cabello, que presentaba la poesía como inventario del tiempo. Ella nos traía las experiencias de todos a través de su singular. Se materializaba entonces la infancia, la llegada del amor... Con la franqueza de quien sabe que "todo es regreso", sentenciaba: "ya sabemos que los poetas somos mú mentirosos". Sí, pero ella sólo perfilaba una búsqueda de su verdad. 'La tierra oscura' la llevó a reencontrarse con la infancia para tomar una decisión de ruptura y volverse a encontrar a sí misma entonces, sin gafas de sol, sin desvelos por la noche. Con la cadencia de esa voz que se vuelve confidente, Matilde precisa: "Hoy habito el desorden".
"Vengo del sur y soy la pulpa o la soledad de un fruto". Así comenzaba Juan Carlos Abril, con su camisa morada y sus gafas de sol oscuras. "Para ser feliz hay que sentir el mundo con su estómago vacío", "somos una canción inacabada", resuena entre el blanco de las paredes y las flores de alrededor. Juan Carlos comentaba que después de un tiempo sin escribir, por fin había vuelto a ponerse a ello. El resultado había sido "Sobre la herida", un poema que dedicaba a su amigo Carlos Pardo, "amigos de nuestra herida", "esa cápsula de confianza".
Bernardo Ríos presentaba la poesía de Maram al-Masri a medio camino entre la tradición poética árabe y la tradición lírica de la modernidad europea. Maram, que parece salida de un cuento de 'Las mil y una noches', considera que "la poesía debería ser comprensible para todo el mundo pero es un sueño (...), un sueño del alma" (por fin alguien cuerdo, pensamos algunos). Toda la belleza y la sensualidad de Oriente se concentraban en su inspirar antes de comenzar a leer. "¿Qué me hace sinceramente hermosa?", se pregunta. Mira al público, inclina ligeramete la cabeza y deja salir las sílabas poco a poco: "Una mujer en la celebraxión de su pasión alborota con los ángeles de un hombre", para después sentenciar: "cada vez que un hombre me abandona me vuelvo más hermosa". Sí, Maram es tremendamente hermosa.
Entre una lectura y otra se colaba la noticia grandiosa de que le habían concedido el Premio de la Crítica a la cordobesa Juana Castro. Ana Mª Moix, la última de aquellos novísimos, felicitó a Juana y la calificó como "una gran compañera, mujer de corazón inconmensurable". Y es que, muy acertadamente, Ana Mª Moix dice: "No creo en la inteligencia, creo en la bondad. Creo que hay que ser muy inteligente para ser buena persona". No podía haber mayor verdad en boca de quien considera que literatura y vida son inseparables. "Quiero establecerme en el sur y ver pasar las tinieblas", se escucha en la voz de Ana Mª.
Antes de finalizar esta lectura ágil bajo el sol, Mircea Cặrtặrescu comentaba lo contento que estaba de estar en Córdoba. Nunca antes había estado en España pero creía que, si eran así todas las ciudades, el país entero debía de ser un paraíso. Ante semejante afirmación, un espontáneo comenzó a aplaudir, pero el público no secundó la inicitiva. Mircea nos habló de su amor por Nathalie Wood y de esa moto aparacada bajo las estrellas que se siente sola y tiene sed de amor, porque s eha pasado toda la vida ayudando a otros a hacer el amor y ahora sus cilindros laten con locura.
"Bueno, pues, es hora de una cerveza o dos", se despedía Bernardo Ríos.
'Pues eso', pensamos todos.
Galatea
sábado, 9 de abril de 2011
El chico del 'ay' y la chica-orquesta


Alguna canción nueva hizo sonreír al público, como "Una chica espectacular", pero luego cambiaba de registro y regresaba a esa voz nostálgica, desgarradora para un viernes por la noche. Nos enseñó un nuevo refrán catalán, algo así como "¿Quién te ha hecho ese agujero?, le dice el muerto al degollado". A algunos nos dejó fascinados.
Con "Cien hombres y uno más", según él, la canción que mejor lo define, cerraba su actuación. Sin embargo, el público aplaudía más y más y el chico del 'ay' y la chica orquesta terminaron por salir a escena de nuevo. Nacho sentenció: "vale, más". Y tocaron un tema nuevo: "Nuestra especialidad".
Su especialidad es la humidad, la sencillez. Ay.
Myspace Nacho Umbert
FABIÁN Y KIRMEN

Poética del cosmos

Polifemo
Seguir el ritmo al hombre del paraguas un viernes por la tarde
Presentados todos ellos por Carlos Clementson, se sucedieron Kateřina Rudčencová (República Checa), Alejandro López Andrada, Ana María Moix y Balbina Prior. Kateřina nos acercó a una poesía más intimista, esa que habla de noches repletas de gritos y sollozos, de cubrirse de hojas violetas o de ensimismarse en la lectura por no ternerse en cuenta a uno mismo. "Me reconocerás por mis pasos y por la forma de mi sombra", dice ella. También por su vestido rojo.
La voz de Adolfo Carrillo, vocalista de Deneuve, con sus gafas de pasta negras y su camisa a cuadros, precisaba el tono de la tarde. Después, los versos en euskera de Kirmen Uribe seducían a través de las ondas. Carlos Pardo hablaba de su novela "Vida de Pablo", con la que da el salto a la narrativa y que se presentaba la noche anterior en Córdoba. Al presentador debió de trastocársele algo en la cabeza con eso de hablar del paso de la poesía a la narrativa y terminó por preguntarle a Joaquín Pérez Azaústre que para cuando él. Hubiera sido una pregunta con mucha lógica de no tener publicadas ya unas cuantas. Pero Joaquín se rió, se rió el presentador y nos reímos todos, porque el hombre del paraguas, en esta cosmosemana tan intensa, nos trae un poco a todos de cabeza. Por último, lo más esperado: una entrevista a Cees Nooteboom.
Al mismo tiempo o quizás un poco antes -el hombre del paraguas y su ubicuidad-, el cine de Tonino Guerra llegaba a la Filmoteca, con la proyección de El eclipse (1962) (Michelangelo Antonioni) y Amarcord (1973, Federico Fellini).
Un poco más allá, en la Biblioteca Municipal Central, se congregaban Uljana Wolf (Alemania), Felipe Benítez Reyes, Kirmen Uribe, Fabián Casas (Argentina) y Blanca Andreu para una lectura colectiva. El punto cómico y las risas llegaron con Fabián Casas, que una vez fue despedido por quedarse dormido en una cámara frigoríca y que precisó que hubo un tiempo en que escribía poemas cortos porque hacía frío. A continuación, Kirmen Uribe. Lo mejor de Kirmen es cuando recita en vasco de memoria, mirando fijamente al público.
viernes, 8 de abril de 2011
Frente a la pantalla
Una buena merienda
ELOGIO ELOGIO ELOGIO
Ayer a las 19:30, en la nueva Terraza del Museo Arqueológico, tuvo lugar la lectura de los poetas emergentes de 'Cosmopoética 8'. Como cada año, el acto aglutinó toda una serie de voces jóvenes de la poesía española. Siete voces, 7 maneras de entender la poesía...El último tercio del siglo XX nos ofreció un panorama en el que, a pesar que de los libros de texto tratan de etiquetar el modo de hacer poesía, difícilmente podríamos configurar una clasificación. La poesía de finales del siglo XX -principios del XXI nos los pone imposible...

Berta habita el mundo con ternura. Camina con inocencia pero sus versos nos dicen los contrario. Ocupa el espacio en silencio, aparece y desaparece, da la sensación de estar libando el mundo que le rodea para aprender cada pequeño detalle. Sus ojos grandes le delatan. También es contundente en su lectura. Recita con aparente tranquilidad pero se mueve en el verso con una soltura extraordinaria. Marca con lápiz cada pausa, cada cambio o giro repentino en su verso. Nada es casual en Berta. Tampoco lo es que durante estos días su poesía nos haya dejado a todos con la boca abierta. Con su poemario Introducción a todo, IV Premio Pablo García Baena de Poesía Joven, Berta nos propone una poesía para el aprendizaje, un instrumento para el auto-conocimiento. La poesía de Berta es una carta dirigida al lector, necesario en esa especie de movimiento dialógico, ese constante ir y venir de la palabra que se percibe en su poesía.
Introducción a todo es también un descenso a los infiernos, una mirada al interior donde la voz protagonista nos ofrece todo un catálogo de sentimientos que configuran un libro edificado desde el recuerdo y una existencia solitaria…extraordinariamente sensible.
En Berta el hecho poético es algo natural, la creación es verso; la búsqueda de la palabra exacta es verdaderamente un rito depurador. Quizás por ello, por su dedicación a la poesía vemos en sus versos una tremenda lucidez. En Berta escepticismo, soledad, hedonismo, desengaño...pero también una fuerza demoledora que procede de no dejar escapar la realidad fácilmente, a pesar de su carácter mutable e 'irreal'. Berta es observación y luz. En Berta la única respuesta a todas nuestras preguntas es la poesía.
Polifemo
El hombre del paraguas también viaja en tren
Trovadores modernos con un toque cubano

Con Boris Larramendi el espectáculo dio un giro. Las luces se volvieron azules. Cuba aterrizó en Córdoba para dejarnos su ritmo y su buen humor. Este artista cubano habló del exilio a través de la alegría, combinando letras comprometidas con algunas más ligeras. En todo momento, invitó al público a implicarse, a participar, a tocar las palmas. Pronto, afloraron los toques surrealistas. En primer lugar, con la alusión a un árbol cubano de flores anaranjadas, el flamboyano, que, en realidad, es originario de Madagascar. A continuación, la irrupción de Tontxu en el escenario para traerle un regalo a Boris desde el camerino. Nada más y nada menos que un bote de Fairi que no era Fairi sino de la marca blanca Bosque Verde y que se quedó allí, en el escenario, ocupando un lugar privilegiado, casi en una especie de altar. El público rió y se animó aún más hasta llegar al punto máximo con la última canción de Boris. Todos coreaban "si everybody lo pasara very well".
Tras este cachito de Cuba en Córdoba, las influencias del sur continuaban, esta vez desde Canarias, con Andrés Molina. El escenario pasó a estar salpicado de luces amarillas. Sin embargo, aunque continuó el tono festivo, celebratorio, quedaba latente el peso, lo simbólico, de esa grieta de la Sala Orive, iluminada, justo enfrente del escenario, que parecía revelársele a Andrés como la señal de ese corazón un poquito rajado del que hizo gala durante su intervención. Vislumbramos castillos de arena y casi llegamos a rozar la utopía. También hubo muchas palmas por parte del público que, incluso, se atrevió a hacer coros en alguna ocasión. Finalmente, terminó el espectáculo con una balada dedicada a todos los enamorados.
Después, aplausos, muchos aplausos. El público se puso de pie y continuó aplaudiendo. Ellos se acercaron al borde del escenario y saludaron todos juntos. Continuaron los aplausos. Ellos recordaron que traían discos, que no estaría mal que les compraran alguno. Y así los dejamos, con más aplausos.
[ANÉCDOTA CURIOSA: Uno no llega a imaginar nunca que el tipo que espera a su lado en Atocha, leyendo la revista Rolling Stone, y que luego se encuentra sentado en el asiento contiguo al suyo -quedándose con la ventanilla, el elemento más apreciado para todos aquellos que viajamos en tren-, ese el tipo que continúa leyendo la revista Rolling Stone ya en el asiento mientras uno duerme y que cuando uno se despierta es él el que cae en el sueño... No, uno no llega a imaginar nunca que ese tipo calladito, enigmático, que no ha cruzado contigo ninguna mirada, que se levanta con toda la calma del mundo cuando el tren aterriza en la estación de Córdoba y coge entonces su guitarra, sea Boris Larramendi. Uno tampoco espera asistir al concierto de su compañero de asiento de tren y salir extasiado. De hecho, me quedé con ganas de contarle todo eso]
Galatea
Cuando enrojecen las fresas
La poesía también se sonroja. A veces, incluso, padece una falta de vistamina C.
El público de Almudena y los lectores de Carlos
Carlos Marzal nos recordó que a los lectores les gusta leer de la misma manera que a los escritores les gusta escribir. Precisó que, en cuanto a la obra de Almudena Grandes, cabría hablar más de público, pero que los poetas, antes que público, tenían lectores. "Los lectores son unos resistentes", sentenció Almudena e invitó a los escritores a hacerles de vez en cuando un homenaje a los lectores, que son quienes posibilitan a un escritor gozar de la libertad para escribir lo que quiera escribir, porque sus lectores (o su público) actúan como un aval. "Los lectores son la libertad del escritor", prosiguió Almudena. Los lectores la sostienen. Sin embargo, a la hora de escribir, tanto Carlos como Almudena coinciden en que los únicos lectores son ellos, el propio escritor. Uno escribe para sí, para escribir libros que le gustaría leer.
Almudena Grandes, que siente que lo que la convierte en una escritora afortunada son sus lectores, comenta lo difícil y arduo que es llegar a conseguir ese fenómeno que mantiene viva la literatura y que se traduce en hacer sentir al lector que el libro está hablando directamente de él, hacer sentir al lector que el libro habla de su propia vida, y, para ello, hace falta ser honesto y tener suerte.
Cuando les preguntaron a ambos acerca de la capacidad o fuerza del escritor para intervenir en la realidad, se rieron y lo negaron. Tan sólo los mercados y los medios intervienen en la realidad. Los escritores, los poetas, dejan libros. Algunos de ellos entran a formar parte de esa serie de libros (únicos para nosotros) que nos han hecho lectores. Pero la vida, según Carlos, es ciencia ficción. "Todo es experiencia", dice a propósito de la llamada poesía de la experiencia.
Fue una charla animada, una charla de amigos, llena de bromas -también de grandes frases-, salpicada de cuando en cuando por alguna pregunta tímida por parte del presentador, que parecía no saber muy bien como situarse en medio de ese fluir de anécdotas y risas, que estuvo poco acertado en sus intervenciones, al que le devoró un poco la presencia de un Carlos Marzal y una Almudena Grandes dispuestos a realizar un acto de amor y fe para con sus lectores.
Una vez finalizó el acto, Almudena corrió a cuidar a su público. Firmó libros. Carlos saludó a los amigos.
Más tarde, Almudena y Carlos se tomaban una copa en la otra terraza, la de a ras del suelo, delante del Museo Arqueológico. Creo recordar que Almudena bebía un tinto de verano La Casera y que me llamó la atención. Me contó acerca de su viaje en coche camino de Córdoba, escuchando la radio. Los dejé allí, justo cuando comenzaba a dejar de apretar el calor. Les invité a disfrutar de la ciudad.
Galatea
jueves, 7 de abril de 2011
PATALETA: palabras desde la caverna
Entrar en la Facultad de Filosofía y Letras supone algo mágico. Puede que me equivoque y sea sólo el cariño a un espacio, la experiencia personal de más de once años transitando sus pasillos y viviendo mil y una experiencias. Sea como fuere, no es atrevido pensar que cualquier persona que traspasa el portón, después de cruzar el empedrado de la plaza Cardenal Salazar, sufre cierta sensación de cambio, una suerte de extrañamiento especial. Sus galerías y postigos nos hablan. Cada patio tiene una historia que contarnos o que ocultar. Las aulas, cuya historia quizás guarda numerosas muertes, han acogido miles de existencias con una sensibilidad distinta, sin saberlo menos interesadas en su futuro que en aprender de esa visión humanística de la vida. 'Filosofía' ha sido verdaderamente un espacio de convivencia -esa palabra que tanto gusta en determinadas esferas- un hogar propicio, cálido -a veces demasiado- para las letras, para el arte, para la literatura. No obstante, se hace necesaria AQUÍ AHORA la pataleta:
Entristece ver como las dos propuestas de ayer por la mañana llenaban el Aula Magna. Sí, entristece. Y es así porque el resto del año la propuesta académico cultural de la Facultad de Filosofía y Letras no obtiene semejante respuesta. Ayer, poco después de las 12:00, Pilar Adón, Arnau Pons y Andrés Neuman nos deleitaban con un interesantísimo coloquio-taller titulado 'Otro sentidos'. La poesía y los sentidos, la escultura, la pintura, quiasmas...sinestesias. Asistencia: más que satisfactoria. A continuación el Aula Magna se llenaba para escuchar poemas de Katerina Rudcencova, Cees Noteboom, Juan Manuel Bonet, Coral Brach y el propio Andrés Neuman. El resto del año, desgraciadamente, el Aula Magna...desierta. Los mismos estudiantes que no suelen acudir, estaban hoy presentes...
No podemos poner en duda la labor de determinados organismos-departamentos de la UCO y la Facultad de Filosofía y Letras. De hecho, los alumnos deberían reflexionar al respecto. La asistencia a determinadas propuestas deja mucho que desear; iniciativas y congresos especialmente interesantes, diseñados con trabajo y esfuerzo...donde a veces no hay receptor posible, sólo butacas vacías y silencio...El saber se pierde por el camino, la palabra no encuentra receptor.
miércoles, 6 de abril de 2011
ROBERTO
¡COSMOALEGRÍA!

Antes de darle la vuelta al Cosmograma. Fuera tópicos...
